domingo, 18 de agosto de 2013

MARGARET THATCHER. BIOGRAFIA DEL NEOLIBERALISMO.

La figura de la Primera Ministra británica entre 1979 y 1990 ha cobrado, de nuevo, especial relevancia después de su muerte en abril de este mismo año al consolidarse como una de las políticas más influyentes en el devenir económico, e incluso social, de la Europa occidental moderna. Coincidente en el tiempo con otros grandes defensores de la política ultraconservadora como el presidente norteamericano Ronald Reagan, idolatrada por unos y amada por otros, su legado, evolución del neoliberalismo más radical que hunde sus raíces en el comienzo de la posguerra, crearía incluso una definición propia que se conocería como thatcherismo y que terminaria contaminando de alguna manera toda la economía y política internacional. Efectivamente, a día de hoy, independientemente de que hablemos de derechas o de izquierdas, todas ellas se asientan en mayor o menor medida en los principios económicos que postuló a lo largo de sus años como dirigente.



Popularmente conocida como La Dama de Hierro dado su carácter fuerte y firme, apodo originariamente ideado por la prensa soviética de la época en referencia a la firme oposición que siempre ejerció hacia la URSS, su política se caracterizó por el planteamiento de una serie de medidas para contrarrestar lo que ella señalaba como un declive nacional británico en todos los aspectos. Sus ideas se basaban en la radical promoción del mercado libre, el fomento de la flexibilidad salarial y laboral, la privatización de servicios y una fuerte economía especulativa, medidas que aún a día de hoy, algunas políticas como la ejercida en España por el Partido Popular, especialmente en regiones como Madrid, se han reinterpretado como las salvadoras de la acuciante crisis que castiga la economía.  A lo largo de los once  años en que gobernó con mano dura Reino Unido ésto se manifestó en la reducción del gasto público, la bajada de impuestos y un discurso altamente conservador que incluía la recuperación de las normas morales victorianas, un exacerbado patriotismo y nacionalismo y, sobre todo, un continuo enfrentamiento con los movimientos obreros y sindicales a los que recortó todo tipo de poderes y a los que acusaba de ser los culpables de la situación nacional.

Aunque en sus primeros años como mandatario recibió duras críticas, la recuperación económica que consiguió y, particularmente, el triunfo en la Guerra de las Malvinas que ella mismo gestionó de forma casi propagandistica la dieron gran popularidad y permitieron una segunda reelección en 1983. Posteriormente se caracterizaría por un alineamiento en política internacional con los Estados Unidos y la oposición a la formación de la Unión europea a la que acusaba de pretender sustituir la soberanía británica. En su tercer mandato la puesta en práctica de un impuesto fijo cobrado igual a ricos que a pobres, el llamado Poll Tax, desató la ira en las calles inglesas que, junto con cierta oposición interna a sus planteamientos contrarios a la UE, terminaron por provocar su dimisión en 1990.

En economía, estrictamente hablando, practicó los valores del llamado monetarismo, reduciendo la intervención del gobierno en ella, permitiendo la libre circulación de capital entre especuladores, reduciendo gasto público y sobre todo controlando estrictamente la inflación, interpretada como efecto de haber demasiado dinero. Su rígido y autoritario liderazgo   progresó en el sentido de crear un Estado fuerte pero que acotara a su vez su influencia en los mercados creando la esencia del neoliberalismo actual.

EL ENFRENTAMIENTO CON EL MOVIMIENTO OBRERO Y LA SOCIEDAD.

Defensora a ultranza de los más rancios valores morales e instituciones, como la monarquía y la Camara de los Lores, no simpatizaba de la misma forma, como ya hemos visto,  con otras estructuras más modernas como los sindicatos. Se enfrentó abiertamente a las movilizaciones y protestas obreras, particularmente en las huelgas del 84 y del 85, a las que resistió con frialdad hasta que los sindicatos terminaron cediendo. A finales de los 70 el movimiento obrero ingles tenía una notable fuerza especialmente las ramas de los estibadores y los mineros. Se estima que en 1979 el número de paros laborales como protesta alcanzó casi los 5000. El conflicto más virulento lo protagonizaron los mineros en 1984 cuando el Consejo del Carbón propuso el cierre de decenas de minas y el despido de 20000 mineros. Thatcher no dudó en comparar el conflicto con la Guerra de las Malvinas y afirmar que se enfrentaría de la misma forma a su enemigo interior. Tras un año de conflicto, en el que el gobierno thatcherista no solo utilizó la represión de forma indiscriminada, incluidas palizas y seguimientos a los participantes más carismáticos de la huelga, sino que se aprovechó del esquirolaje y la traición de parte del movimiento minero a los que recompensó habilmente, finalmente los sindicatos cedieron convirtiéndose de forma simbólica en la derrota oficial del movimiento obrero frente a la dirigente. Progresivamente se irían cerrando el resto de minas y las que permanecieron activas se privatizaron en 1994.

Defendió a ultranza los castos valores victorianos y utilizó sus creencias ultracristianas para justificar muchas de sus ideas. Incluso gustaba de utilizar la celebre cita de San Pablo "Si uno no quiere trabajar que tampoco coma". Propuso normas para prohibir "promocionar" la homosexualidad en bibliotecas, escuelas y otros estamentos públicos y calificó a los parados que su propia política generó como vagos.

LET´S START A WAR... SAID MAGGIE ONE DAY.

El 2 de abril de 1982, el ejercito argentino desembarcaría en el archipiélago de las Malvinas para forzar mediante una acción militar las negociaciones para el traspaso de poderes de las islas gestionadas por los ingleses y a las que los argentinos consideraban parte de su territorio. La dictadura argentina de corte neoliberal y paradojicamente basada en los principios thatcheristas, a la que durante años, antes del conflicto, el propio General Varela había considerado digna de elogio y admiración, estaba dirigida por una Junta Militar que gobernaba el país con mano de hierro pero que trajo consigo el empobrecimiento de las clases medias, el aumento del paro y la inflación y el descontento generalizado. La demanda de soberanía de las islas propiciaban un golpe de efecto que viniera a calmar la situación social creando una cortina de humo, la cual, y de forma semejante, supo aprovechar Thatcher en su beneficio.

A pesar de aparentemente ser un territorio lejano y carente de valor, las Malvinas, suponen un importante punto estratégico militar además de económico al situarse cerca de la Antártida y poder permitir en el futuro estar un paso por delante en las negociaciones para su explotación, máxime cuando parece ser será la mayor reserva de crudo en el día de mañana. Es por ello que el gobierno británico sorprendió a la política internacional lanzando un contraataque extraordinario que incluía a 30000 soldados, buques de guerra y submarinos nucleares que dejó perplejo a la propia Junta Militar de la dictadura que no esperaban una respuesta así por unas simples islas medio abandonadas y que devolvió en apenas un par de meses las islas al mando británico.

El hecho más dramático y escandaloso a lo largo del conflicto, que supuso la muerte de unos 650 militares argentinos y alrededor de 250 británicos, fue el hundimiento premeditado y ordenado directamente por Thatcher del ARA General Belgrano, un destartalado buque de guerra de la primera guerra mundial ocupado principalmente por marineros de entre 18 y 20 años, a manos de un submarino nuclear de última generación. El buque operaba en ese momento fuera de la linea de exclusión establecida por los británicos y por tanto su hundimiento, que supuso la muerte de 323 militares sin realizar ni un sólo disparo, fue ilegal según los acuerdos internacionales de guerra. Thatcher fue acusada de  homicida por el gobierno argentino y los familiares de la víctimas que, incluso, en el año 2000, llevaron sus reivindicaciones al Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo en un intentó de que se considerara a la Dama de Hierro como criminal de guerra.
 

El conflicto de las Malvinas supuso a la postre la caída de la Junta Militar y la dictadura en Argentina pero también fue un espectacular exhibición propagandistica habilmente utilizada por Thatcher para reactivar su maltrecha popularidad en Reino Unido lo que le permitió acceder a un segundo mandato cuando nadie daba un duro por ella. No es de extrañar que un micrófono indiscreto recogiera recientemente las declaraciones del presidente Rajoy en relación con la necesidad de unas Malvinas para levantar la popularidad de su gobierno en el sentido de la utilidad de beneficiarse de conflictos como medio de ganar prestigio, crear cortinas de humo y unir a la gente en contra de una enemigo común que haga olvidar los problemas internos. También cabe recordar que el conflicto de las Malvinas sentó las bases de las futuras estrategias internacionales de las fuerzas occidentales al suponer la reclamación por la fuerza y la ocupación, incluso anteponiendose a resoluciones internacionales, de un territorio en nombre de la supuesta "libertad" y con un claro fin de explotación de los recursos. (véase también posteriores conflictos como la guerra de Irak o el conflicto palestino israelí).

GUERRA SUCIA EN IRLANDA.

Con respecto al conflicto del Ulster, Maggie no dudó en practicar de forma descarada claros ejemplos de guerra sucia, financiando a grupos paramilitares protestantes y permitiendo la ocupación militar del territorio que supuso toda suerte de violaciones de los derechos más fundamentales para los irlandeses, desde continuos registros y humillaciones, pasando por indiscriminadas detenciones y terminando por practicas de torturas, secuestros y asesinatos. Entre 1980 y 1981, varios presos del IRA iniciarían una huelga de hambre para pedir que se les restituyera su condición de prisioneros políticos que se les había retirado en 1976. Sus reivindicaciones incluían elementos básicos como poder vestir su propia ropa y no ser obligados a trabajar. Pero Thatcher no cedió ni movió un solo dedo y finalmente Bobby Sands y otros nuevo de sus compañeros murieron de inanición ante la pasividad de Thatcher.

Como respuesta, el 12 de octubre de 1984, el IRA intentó ajusticiarla en el Hotel Brighton donde se alojaba a la espera de participar en la conferencia del Partido Conservador al día siguiente. Cinco personas murieron en el atentado pero la calculadora Thatcher sacó partido de ello y realizó su intervención como si nada hubiera ocurrido ganando de nuevo enormes cuotas de popularidad con aquel asunto.

Al igual que el conflicto de Irlanda, la Primera Ministra se enfrentó al pueblo escoces a los que acusó de vagos y parásitos y de querer aprovecharse de la generosidad inglesa. El cierre de las principales industrias como consecuencia de la negación a continuar dando subvenciones desde Londres supuso el aumento del paro y el subsiguiente empobrecimiento y degeneración de la zona.

ULTRACONSERVADORA.

El exhacerbado anticomunismo que compartió con su homónimo norteamericano, Ronald Reagen, la llevó a apoyar el despliegue del escudo de misiles internacional de la OTAN y el apoyo a la industria armamentística privada a la que entrego ingentes cantidades de dinero para el desarrollo de nuevas armas. Sus posicionamientos altamente beligerantes la llevaron a ser una de las máximas instigadoras de la invasión norteamericana de Irak. Ya previamente había prestado todo su apoyo a los norteamericanos, incluida la utilización de sus bases militares, en el bombardeo de Libia.

Apoyó abiertamente el régimen racista del apartheid sudafricano y se opuso a su condena internacional tachando de criminales y terroristas al Congreso Nacional Africano de Nelson Mandela. Sus relaciones con este país permitieron el posterior asentamiento en el país africano de los grupos paramilitares dirigidos por el ex agente de los servicios secretos británicos Simon Mann a los cuales pertenece su propio hijo Mark Thatcher. Éste, acusado  de haberse beneficiado de un contrato multimillonario firmado por su madre en 1985 con Arabia Saudita, fue expulsado de Sudáfrica en 2005 tras ser condenado por un intento de golpe de estado en Guinea Ecuatorial gestionado por el grupo paramilitar de Mann, anteriormente conocido como Sandline International. Thatcher hijo fue acusado de prácticas mercenarias por su participación en la oscura conspiración.

Por otra parte, Maggie no dudó en mandar a parte de sus servicios secretos a entrenar a los Jemeres Rojos de Pol Pot, apoyados por China, en guerra con el Ejercito Popular de Kampuchea creado por el Partido Comunista de Vietnám apoyado por la URSS y que evidenció el conflicto y la división del bloque socialista.

Thatcher, además, y dentro también de la llamada Guerra Fría, se opuso fervientemente a la caída del muro y la reunificación alemana pensando que provocaria el acercamiento del país teutón a la política soviética. En sus últimos años fue además una firme defensora de la Declaración de Praga sobre los crímenes comunistas firmada por numerosos dirigentes e intelectuales europeos y apoyada por la propia comisión europea de la UE. Sin embargo no pareció importarle tanto los crimenes cometidos por su buen amigo, el dictador chileno Augusto Pinochet, al que prestó todo su apoyo tras la orden de detención firmada por el juez Baltasar Garzón por crímenes contra la humanidad en 1999. Thatcher salió públicamente reivindicando el apoyo recibido por Pinochet durante el conflicto de las Malvinas.

DON´T PAY THE POLL TAX.

En 1990 Thatcher tuvo la brillante idea de realizar una reforma fiscal que incluía el cobro de un nuevo impuesto obligatorio y por igual para todos los ciudadanos británicos sin tener en cuenta sus ingresos ni su lugar de residencia. Todo ello levantó definitivamente la ira popular contra Thatcher y fue respondido en la calles inglesas, particularmente en Londres, de forma, en muchos casos, particularmente violenta, en lo que se vino a llamarse los Poll Tax Riots. La arrogancia de la Dama de Hierro la llevaron a continuar en su empeño sin pestañear ignorando las protestas hasta tal punto que el propio Partido Conservador temió la perdida de su hegemonía en el país lo que propició la caída de Thatcher como líder del partido y su posterior dimisión como Primer Ministro al año siguiente. Herida en su orgullo jamás perdonaría lo que calificaría como una traición de su propia gente, aunque dicen las malas lenguas que la siempre pro bélica Thatcher lo que no pudo soportar fue verse apartada de la dirección del país al borde del estallido de una nueva guerra, la de Irak.

LEGADO DE UNA BORRACHA Y CHANCHULLERA ARROGANTE.

Pues si, querido lector, has leído bien, y es que las reciente biografías de la Dama de Hierro aseguran que el verdadero secreto que se esconde en la firmeza en las tomas de decisiones de Thatcher no era otro que las innumerables copichuelas de whisky que ingería a lo largo del día. Un alcoholismo crónico que compartia curiosamente con su archienemigo el general argentino Galtieri, lo que quizás podría explicar mucho mejor el origen de la absurda guerra de la Falklands, nombre con el que los ingleses se refieren a las Malvinas. Además se inyectaba a diario vitamina B 12 para recuperar energía, a la que también podría deberse esa, por tanto, fraudulenta y artificial actitud de hierro. El whisky sin duda, seria el causante de esa fama que tenia la líder británica de ser incapaz de callarse incluso debajo del agua lo que en muchas ocasiones propició una embarazosa sensación de vergüenza entre los miembros de las representaciones británicas en reuniones internacionales. La halitosis y las frecuentes flatulencias que también padecía se debían  más bien, al parecer, a una absurda dieta que seguía basada en comer a lo largo del día hasta casi tres decenas de huevos duros.

No es de extrañar, por tanto, que en sus últimos años, cuando ya había perdido el norte y no podía evitar hacer declaraciones públicas confundiendo la guerra de Yugoslavia con la de las Malvinas, otro gran personaje de la política internacional con el que comparte sin duda su afición a meter la pata, el ex presidente español Mr Ansar, como le llamaba su amigo Bush, otro ejemplo por cierto de inteligencia "especial", decidiera otorgarle el premio FAES a la libertad en 2011. Lógico si tenemos en cuenta que la gran idea de forrarse a costa de montar una fundación y dar conferencias por medio mundo hablando de cosas absurdas la tuvo por primera vez la propia Thatcher. Ésta cobraba 50000 dolares por cada discurso tras finalizar su mandato y consiguió un contrato en el 92 con la empresa tabacalera Philip Morris, no me preguntéis trabajando de qué, por el que ganaba 250000 dolares anuales y la obligación de invertir la misma cantidad en su fundación, como hemos dicho la primera creada por un ex líder de estado. A todos estos patriotas finalmente siempre terminan viendosele su verdadera ideología política, la creencia en el dinero.

La política, por tanto, thatcherista, se caracterizó por un férreo enfrentamiento con todos sus adversarios, incluidos dentro de su propio país o partido y un exhacerbado patriotismo, además de un odio visceral al comunismo y todo lo que sonara a obrero, a los que su carácter fuertemente clasista solo permitia considerarles como chusma. En muchas ocasiones su política exterior y con respecto a la inmigración, a los que consideraba delincuentes y aprovechados, fue tachada de abiertamente racista. La tan admirada mandataria por muchos que incluso quieren dedicarle una calle en Madrid, en realidad fue una política especulativa en la que la economía estaba por encima de todo. Fomentó el acceso a la vivienda de la población inglesa y la entrada de las clases medias en el mercado de valores, sin embargo, la caída de la economía y la crisis, hizo perderlo todo a los que ella convirtió en pequeños especuladores y condenar a hipotecas impagables de por vida a los que convirtió en propietarios. Baluarte del capitalismo internacional más salvaje primó los intereses belicistas del país y el mantenimiento de la riqueza de unos pocos frente a la creación de empleo, la cohesión social y la reducción de la pobreza. Practicó una política egoísta y destinada solo a unos pocos que lógicamente la admiraran de por vida.

Reprimió brutalmente las innumerables protestas que crecieron durante su mandato a lo largo de todo el Reino y condenó a miles de familias a la pobreza. A lo largo de los años de su mandato aumentó drásticamente las diferencias sociales y Gran Bretaña se convirtió en uno de los países con mayor índice de pobreza infantil.  Numerosos barrios de las principales ciudades se vieron abocadas a la marginación, caldo de cultivo de la drogadicción y la delincuencia que asolaron el país en los 80 y los 90, en detrimento de otras zonas residenciales de lujo que solo evidenciaban las diferencias de clase. Thatcher se esforzó durante años en decir al mundo que las clases sociales y sus conflictos ya no existían mientras paradojicamente su política las hacían más evidentes. Además los servicios básicos como la educación y la sanidad se vieron seriamente repercutidos por su política de privacidad. Cínica, autoritaria, inflexible, obsesionada con su propia imagen, ególatra y encima alcohólica no es de extrañar que muchos de las personas cuyas  familias no pudieron tener acceso ni siquiera a un vaso de leche con galletas diario brindaran con champán su muerte en numerosas ciudades del Reino ante la escandalizada mirada de la élite neoliberal internacional. Desde aquí nosotros también brindamos por ti, por que ya nos estés aquí se entiende.



3 comentarios:

  1. En este artículo haces una serie de afirmaciones no contrastadas y viertes opiniones de dudoso rigor académico, algunas manifiestamente inventadas. La identificación de fuentes es nula.
    La figura de Thatcher me interesa y leo casi todo lo que cae en mis manos. Se le pueden recriminar muchas cosas, pero tu artículo tiene muy poco de serio.

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    1. pues si no te convence, mira este artículo, sobre como el gobierno militar argentino uso la guerra de malvinas para ocultar el desastre economico que ocasionaron, y de paso le vino de perlas a la Thatcher... hoy no hubiera entrado el neoliberalismo en europa de no ser por ella..
      http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.35/CP.35.4.AdolfoGilly.pdf

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  2. pues si no te convence, mira este artículo, sobre como el gobierno militar argentino uso la guerra de malvinas para ocultar el desastre economico que ocasionaron, y de paso le vino de perlas a la Thatcher... hoy no hubiera entrado el neoliberalismo en europa de no ser por ella..
    http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.35/CP.35.4.AdolfoGilly.pdf

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